Saturday, February 28, 2015

Academic conspiracy theorists

Conspiracy claims made by the Venezuelan government have often received the support of some academics and intellectuals from around the world. Here a two examples of Argentinian intellectuals published by the Agencia Venezolana de Noticias (AVN).

The first example is a press note of an interview with Isabel Rauber, “Argentinian social researcher and philosopher,” according to the news agency.

As with most Latin American intellectuals that support the conspiracy claims made by the Venezuelan government, Rauber comes from a classic anti-imperialist perspective. For her the “intentions” of the empire –to get its hands on the world’s largest oil reserves- are sufficient evidence of the truth of the Venezuelan government’s allegations of an economic war, a media-psychological war, and a “continuous coup”. However, the ultimate aim of the empire is according to her, not only oil, but also to destroy the “social achievements” of the Venezuelan people under the revolution.

In a classical conspiracy theory argument, Reuber believes that nothing happens by chance and there is no such thing as isolated events, everything is connected: “It is urgent that we understand that [events in Venezuela] do not happen by chance or are isolated events. They are [part] of an interventionist, hegemonic, domination strategy. We are facing a combination of hegemonic war, economic war, political war, and also cultural war developed by all mass media,” says Reuber.

Against this war waged by the enemies of the Revolution, Rauber advices the strengthening of the “civic-military union.” And as a response to the hegemonic pretensions of the Empire, Rauber believes the Revolution should also try to achieve hegemony because “any space not occupied by revolutionary ideas, is occupied by reactionary ideas.”

The second piece published by AVN, and reblogged here, is an essay by Argentinian writer Atilio Borón. Borón is a firm believer in the theory that the CIA “inoculated” Chávez with cancer. He has been rewarded by the Venezuelan government with the Premio Libertador al Pensamiento Crítico.

Borón answers the objections of those who disbelieve Maduro’s conspiracy theories by accusing them of ignoring Latina American history:

“Some might object that the denunciations made by the Bolivarian government are alarmist and unfounded, and that there has been no coup attempt at all. Those who think thus ignore (or prefer to ignore) the lessons of Latina American history. These lessons show that coups d’état have always started as the apparently foolish and crazy one-time actions of a small group, and that they should not be taken seriously,” claims Borón.

His argument is interesting because of course what escheptics say is that Maduro’s claims are false, or at least not supported by evidence, and that therefore those claims themselves should not be taken seriously, not if actions of a supposed small coupist group should be taken seriously or not.

Here are the two pieces as published by the Agencia Venezolana de Noticias:

Movilización y unidad son fundamentales para combatir voracidad de la derecha contra Venezuela
Caracas, 27 Feb. AVN.- Venezuela, por tener las mayores reservas de petróleo probadas del mundo resulta apetecible para el gobierno de Estados Unidos, imperio que bajo cualquier vía, se mantiene empeñado en violentar la soberanía e independencia de las naciones, para sostener un control hegemónico en el planeta, que obedezca a sus intereses capitales que se alimentan de la apropiación de los recursos energéticos y naturales de los pueblos.
Isabel Rauber, argentina, investigadora social y doctora en Filosofía, manifestó que las acciones injerencistas de Estados Unidos contra Venezuela, con al menos 50 pronunciamientos sobre la política interna en lo que va de año, tienen su raíz en un plan desestabilizador contra la Revolución Bolivariana, que como último fin busca el derrocamiento del gobierno legítimo y constitucional del presidente de la República, Nicolás Maduro, y con ello los logros sociales alcanzados por el pueblo venezolano.
En entrevista con la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) realizada en Caracas, la activista política reflexionó sobre el asedio sistemático contra Venezuela, que se ha intensificado desde el 2013, mismo año de la pérdida física del presidente Hugo Chávez.
A partir de este hecho, la derecha nacional e internacional dio inicio a una campaña mediática y de descrédito a la Revolución Bolivariana que fue acompañada por una serie de acciones terroristas sectorizadas que en 2014 dejaron 43 víctimas, más de 800 heridos y daños materiales contra sistemas masivos de transporte público, instituciones del Estado, universidades y guarderías por el orden de 10.000 millones de dólares.
La derecha pretendía socavar la moral chavista al aprovechar la ausencia física del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, para intentar desaparecer la mayor fuerza política y social del país: el chavismo.
Rauber señala que la estrategia actual de la derecha se fundamenta en radicalizar la guerra mediática y profundizar especialmente el sabotaje económico contra el país, que pretende generar un clima de angustia y pesimismo entre la población a través de diferentes estrategias, una de ella el desabastecimiento inducido de productos de primera necesidad, como alimentos, medicinas y artículos de aseo personal, con el apoyo de sectores de la industria y el comercio vinculados a partidos de derecha.
"Es urgente que comprendamos que no son casualidades ni hechos aislados. Es una estrategia de dominación, hegemonía e intervencionismo. Estamos en una combinación de guerra hegemónica, guerra económica, guerra política, y también guerra cultural que se desarrolla en todos los medios de comunicación", explicó la filósofa.
Estas acciones de la derecha global que se tejen principalmente desde España, Estados Unidos y Colombia, tienen el objetivo de crear una situación "justificable" para que Estados Unidos realice una intervención directa en el país, hecho que violaría las leyes internacionales y los principios de la democracia, soberanía y autodeterminación nacional establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
La razón de la arremetida de la derecha global contra Venezuela, explica Rauber, se basa en que Venezuela ha solidificado sus intereses económicos en favorecer al pueblo, cuestión que la oligarquía nacional y naciones imperiales como Estados Unidos no comparten, pues es la visión del igualdad e independencia fomentada por Hugo Chávez, que hoy es preservada y continuada por el Jefe de Estado, Nicolás Maduro.
"¿Se van a quedar tranquilos los Estados Unidos mientras los pueblos de Latinoamérica decidimos cómo construir la soberanía, cómo emplear los recursos para el desarrollo, cómo terminar con la pobreza y construir un clima de bienestar para nuestro pueblo? Evidentemente no. En un principio parecían que eran democráticos pero cuando la democracia ya no les convence, apelan a métodos de subversión. En Venezuela, a pesar que se han realizados muchas elecciones dentro de la Revolución Bolivariana, ellos no entienden el derecho que tiene una nación a ser libre, no les interesa, no les conviene. Con Venezuela están desesperados", recalcó Rauber.
La filósofa resaltó que estas acciones, las cuales identificó como golpismo cívico, se articulan a través de campañas construidas con base en la mentira, donde la realidad es manipulada, y que han sido aplicadas en otros países como en Bolivia y ahora en Argentina con la muerte del fiscal Alberto Nisman.
"Los que pasa en Venezuela lo intentaron hacer en Bolivia en 2009 con el cerco a Evo Morales y lo están haciendo desde ya hace un tiempo con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández con la muerte del fiscal Alberto Nisman. Como dicen en Argentina ¡Le tiraron un muerto!. Ellos trabajan sobre elementos de la realidad pero la manipulan, la tuercen a favor de determinados grupos —y esto— es presentado mediáticamente como responsabilidad de los gobernantes, pero lo que ocurre es porque quieren muerte. Ellos con sus medios construyen la muerte, provocan y provocan porque necesitan muertos para justificar las intervenciones. Lo hicieron siempre así", explicó.
"Ellos tiran a todos, a acorralarte, deslegitimarte, engañarte, le tiran a todo porque ellos necesitan a los muertos, tienen que mostrar sangre. Para ellos esto es una guerra y en la guerra siempre hay muertos, y si los muertos están lejos pues mucho mejor. Los norteamericanos adoran los muertos que ponen otros. El muerto es un costo, un daño colateral, daños colaterales, cuántos muertos te cuesta 5, 100, 200, 500, 700, no importa. Eso es fundamental para enloquecer las mentes y para provocar reacciones internacionales de condena hacia Venezuela, provocar intervención que es justo lo que quieren", alertó.
Fortalecer unión cívico militar y la movilización
Al ser consultada sobre cuáles son las herramientas para enfrentar este escenario y derrotar cualquier pretensión del imperialismo norteamericano, Rauber establece como tarea principal mantener la unión cívico militar.
"El desafío principal es no permitir que se quiebre la unión cívico militar. Están desesperados por hacer que esta se quiebre y si lo logran avanzarán en sus objetivos", alertó la filósofa.
La segunda tarea para contrarrestar los efectos de este escenario es mantener una participación activa, de organización y movilización de calle, herramientas de acción que históricamente han pertenecido a las fuerzas patriotas del pueblo, a la revolución.
"El pueblo no se puede dejar ganar la calle porque la calle es del pueblo, de la revolución, y la movilización tiene que sentirse. Es muy importante ocupar las calles con un contenido revolucionario, pero no es sólo estar en la calle, hay que estar alerta, atento ante cualquier provocación que pudiera surgir. Creo que en Venezuela los consejos comunales, las comunas, los movimientos sociales están en condiciones de estar activos, de ocupar los espacios", reflexionó la investigadora argentina.
Esta movilización, explicó, también debe sentirse a través de las redes sociales donde ha migrado la guerra mediática, especialmente en espacios como Twitter, Instagram y Facebook, cuyos contenidos publicados, que en el caso de la derecha en su mayoría suelen ser falsos, manipulados o distorsionados, pueden ser compartidos en escasos segundos y visualizados en gran parte del mundo.
"Debemos lograr que cada uno de los revolucionarios tenga una cuenta donde comunique, muestre, e informe la verdad. Si regalamos el espacio lo ocuparán otros", sostuvo Rauber, al tiempo que recordó a los hombres y mujeres militantes de la revolución, mantener siempre conciencia política y propuestas concretas como armas de defensa.
"Lo que no es ocupado por las ideas revolucionarias, es ocupado por las ideas reaccionarias", recalcó.
Gobierno de paz
Rauber resalta la posición del presidente Nicolás Maduro quien ante el ataque ha salido a la defensa de su país siempre con las banderas del diálogo y la paz, incluso durante las acciones terroristas activadas por la derecha en 2014.
"Haber tomado conciencia de que la bandera de la paz es la bandera de los pueblos y es la bandera de la Revolución Bolivariana, es una actitud muy convocante y necesaria porque los pueblos no queremos guerra, no queremos enfrentarnos unos con otros, menos dentro de un mismo país. Nicolás Maduro hace una convocatoria para que el pueblo sea protagonista y que la movilización sea para la paz", resaltó.
Indicó que a pesar de la amenaza de la derecha, se asoma una valiosa oportunidad para seguir construyendo la nueva alternativa, para crear, desarrollar, y vencer los obstáculos que coloca el adversario: el imperialismo norteamericano.
"A veces cuando nos llevan contra la pared, uno reacciona porque es eso o la muerte, es eso o la nada. El pueblo despierta con toda su inteligencia para crear, para desarrollarse y vencer. El pueblo tiene las pilas puestas, es consciente del desafío, consciente de que debe construir alternativas nuevas. En una pelea nunca se sabe cuando esta va a terminar pero si se tiene la disposición de enfrentarla, la mitad del camino ya está ganado", enfatizó.
Arianne Cuárez AVN 27/02/2015 13:43 
  
Acotaciones sobre el golpe frustrado en Venezuela
Caracas, 18 Feb. AVN.- Hace poco más de un año la derecha fascista venezolana lanzaba una nueva ofensiva dirigida a provocar la "salida" del presidente Nicolás Maduro. La "salida" era un eufemismo para designar una convocatoria a la sedición, es decir, la destitución por medios violentos, ilegales y anticonstitucionales del mandatario legal y legítimamente electo por el pueblo venezolano. Esta iniciativa fue rodeada por un halo de heroísmo por la prensa de derecha de todo el continente, que con sus engañifas y sus "mentiras que parecen verdades" -según la perspicaz expresión de Mario Vargas Llosa- intentó concretar una audaz de operación de alquimia política: convertir a un grupo de sediciosos en épicos "combatientes de la libertad". Todo esto, naturalmente, fue alentado, organizado y financiado desde la Casa Blanca que a la fecha aún no ha reconocido el triunfo de Maduro en las elecciones presidenciales del 14 de Abril del 2013. Washington ha sido en cambio veloz como un rayo para bendecir la elección de Otto Pérez Molina, un general guatemalteco involucrado en una macabra historia de represión genocida en su país; o para consagrar la elección de Porfirio Lobo en un fraudulento proceso electoral urdido por el régimen golpista que destituyó al presidente legítimo José Manuel "Mel" Zelaya y sumió a Honduras en un interminable baño de sangre. Pero una cosa son los amigos y otra muy distinta los enemigos o, mejor dicho, los gobiernos que por no arrodillarse ante los úkases imperiales se convierten en enemigos. La República Bolivariana de Venezuela es uno de ellos, al igual que nuestra Cuba, Bolivia y Ecuador. Al desconocer el veredicto de las urnas Washington no sólo transgrede la legalidad internacional sino que, además, se convierte en instigador y cómplice de los sediciosos cuya obra de destrucción y muerte cobró la vida de 43 venezolanas y venezolanos (en su gran mayoría chavistas o miembros de los cuerpos de seguridad del estado).
En estas últimas semanas Estados Unidos ha redoblado sus esfuerzos desestabilizadores, pero levantando la apuesta. Si antes procedía a través de una pandilla de sediciosos que en cualquier país del mundo estarían en la cárcel y sentenciados a cumplir durísimas condenas, hoy desconfía de sus peones venezolanos, toma el asunto en sus propias manos e interviene directamente. Ya no son aquellos obscenos paniaguados del imperio, tipo Leopoldo López, María Corina Machado o Henrique Capriles los que impulsan la desestabilización y el caos, sino la propia Casa Blanca. Un imperio "atendido por sus dueños" que descarga una batería de medidas de agresión diplomática y sanciones económicas que se montan sobre la campaña de terrorismo mediático lanzada desde los inicios de la Revolución Bolivariana hasta llegar, en los días pasados, a promover un golpe de estado en donde las huellas de la Casa Blanca aparecen por todos lados. Respondiendo a esas imputaciones la vocera del Departamento de Estado Jen Psaki dijo que eran "ridículas" y que "los Estados Unidos no apoyan transiciones políticas por medios no-constitucionales. Las transiciones políticas deben ser democráticas, constitucionales, pacíficas y legales." Es obvio que la vocera es una mentirosa serial y descarada o, hipótesis más benévola, padece de una grave enfermedad que le ha borrado la memoria de su disco duro neuronal. Para repararlo bastaría con invitarla a que vea un despacho de la CBC News que muestra a una de sus superiores, la Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos, Victoria Nuland, conversando amablemente con los neonazis que ocupaban la Plaza Maidan de Kiev y exigían la renuncia del Presidente Viktor Yanukovich, cosa que lograron pocos días después luego de una serie de violentas acciones.1 Más tarde las bandas neonazis del Pravy Sektor atacaron un local sindical en Odessa donde se agruparon los opositores al golpe perpetrado en Ucrania, le prendieron fuego y quemaron vivos una treintena de personas mientras desde afuera disparaban contra quienes trataban de huir del edificio en llamas. Esos bandidos, alentados por Washington con la presencia de Nuland, actuaron al igual que los criminales del Estado Islámico cuando capturaron a un piloto del avión caza jordano, lo encerraron en una jaula y le prendieron fuego. Esto fue una atrocidad incalificable, lo otro un lamentable incidente que apenas si mereció un comentario del Departamento de Estado. Por último, habría que recordarle a la desmemoriada vocera que fue el propio Presidente Barack Obama quien dijo que Estados Unidos "en ocasiones tuerce el brazo a los países cuando no hacen lo que queremos". Venezuela desde 1998 no hace lo que Washington quiere, y por eso trata de torcerle el brazo con una parafernalia de iniciativas dentro de las cuales ahora vuelve a incluirse, como en el 2002, el golpe militar.2
Algunos podrían objetar que la denuncia del gobierno bolivariano es alarmista, infundada y que no hubo tentativa golpista alguna. Quienes piensan de ese modo ignoran (o prefieren ignorar) las lecciones de la historia latinoamericana. Estas demuestran que los golpes de estado siempre comienzan como acciones puntuales, aparentemente insensatas y alocadas de un grupo, y que no deben ser tomadas en serio. Es más: se suele acusar a los gobiernos que desbaratan o denuncian este tipo de actividades-¡que son el embrión del golpe de estado!- como irresponsables que llevan zozobra a la población viendo fantasmas donde hay tan sólo un pequeño núcleo de fanáticos que desean llamar la atención de las autoridades. En todo caso, ¿cómo olvidar la labor preparatoria de la derecha venezolana cuando pocas semanas atrás invitó a los ex presidentes Andrés Pastrana, Felipe Calderón y Sebastián Piñera para visitar a Leopoldo López, con el pretexto de participar en un foro sobre el empoderamiento de la ciudadanía y la democracia? O cuando da a conocer un comunicado conjunto firmado por los principales líderes fascistas venezolanos: Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma, oportunamente fechado el 14 de Febrero y que luego de un diagnóstico apocalíptico de la realidad venezolana termina diciendo que " ha llegado la hora del cambio. El inmenso sufrimiento de nuestro pueblo no admite más dilaciones." En todo ese comunicado sólo se utilizan los términos que son marca registrada de la Casa Blanca: "transición, cambio de régimen" sin la menor alusión al referendo revocatorio, dispositivo institucional de recambio de gobierno previsto por la constitución chavista e inexistente en los países de los ex presidentes arriba mencionados, pese a lo cual se acusa a Venezuela de ser un "estado totalitario" a la vez que los países que no disponen de semejante cláusula son caracterizados como ejemplares democracias, cuyos presidentes pueden ir a la República Bolivariana a dar lecciones de democracia. ¿Por qué no se alude a ese recurso? Porque ni Washington ni sus secuaces piensan en un cambio dentro de la legalidad. El libreto imperial es el recambio violento, estilo Libia o Ucrania o, en el mejor de los casos, un "golpe parlamentario", como el que derrocó a Lugo, o en uno "judicial", como el que precipitó la caída de Zelaya.3 ¡Olvídense de la constitución!
Recapitulando: tenemos la voluntad de Washington para acabar con el proceso bolivariano, como lo hicieron en tantos otros países; están también las tropas de choque locales, la derecha fascista o fascistoide que cuenta con un impresionante apoyo mediático dentro y fuera de Venezuela; y apareció también la vanguardia golpista que fue descubierta y desbaratada por el gobierno de Maduro. La técnica del golpe de estado enseña que hay que proceder metódicamente: siempre se comienza con un pequeño sector que toma la delantera y sirve para probar los reflejos del gobierno y la correlación de fuerzas en las calles y los cuarteles. Nunca son la totalidad de las fuerzas armadas y el bloque sedicioso quienes salen al ruedo y, al unísono, se sublevan en masa. No fue eso lo ocurrido en contra de Salvador Allende en Chile. Fue la Infantería de Marina la que a primeras horas de la mañana del 11 de Septiembre ocupó las calles de Valparaíso, desencadenando una reacción en cadena que terminó con el golpe de estado. Lo mismo ocurrió con el derrocamiento de Juan Perón en la Argentina de 1955, cuando una guarnición de Córdoba se levantó en armas. Y otro tanto se verificó en el Ecuador el 30 de Septiembre de 2010, cuando se produjo la insubordinación de la Policía Nacional que retuvo durante más de unas 12 horas en su poder al presidente Rafael Correa. La inmediata reacción popular abortó el golpe, impidiendo que la vanguardia golpista recibiera el respaldo militar y político necesario para que el proceso rematara en el derrocamiento del presidente ecuatoriano. La inacción o la subestimación oficial ante lo que al principio aparece como una manifestación extravagante, minúscula e inofensiva de una patrulla perdida es lo que termina desencadenando el golpe de estado.4
Cabría preguntarse por las razones de esta desorbitada reacción del imperio, evidenciada no sólo en el caso de la República Bolivariana sino también en Ucrania. La respuesta la hemos dado hace tiempo: los imperios se tornan más violentos y brutales en su fase de decadencia y descomposición.5 Esta es una ley sociológica comprobada en numerosos casos, comenzando por la historia de los imperios romano, otomano, español, portugués, británico y francés. ¿Por qué habría de ser la excepción Estados Unidos? Máxime si se tiene en cuenta que la decadencia norteamericana –reconocida por los principales estrategas del imperio- va acompañada por una rápida recomposición de la estructura del poder mundial, en donde el fugaz unipolarismo norteamericano que brotara de las ruinas de la Unión Soviética –un infantil espejismo alentado por Bill Clinton y George W. Bush y sus inefables asesores- y que anunciaba con bombos y platillos el advenimiento del "nuevo siglo americano" se deshizo como un pequeño pedazo de hielo arrojado en las ardientes arenas del Sahara. Ahora el imperio tiene que vérselas con un mundo multipolar, con aliados más tibios y reticentes, tributarios cada vez más desobedientes y enemigos cada vez más poderosos. En ese contexto Venezuela, la primera reserva de petróleo del planeta, adquiere una importancia esencial y la reconquista de ese país no puede demorarse mucho más. O, como dice el comunicado golpista de la derecha, "sin más dilaciones."
Una última referencia tiene que ver con los blancos escogidos por los frustrados golpistas para realizar sus bombardeos. Aparte de edificios gubernamentales clave la lista incluía las instalaciones de Telesur en Caracas. Se comprenden las razones detrás de este siniestro plan pues tantos los golpistas como sus instigadores, de afuera y de adentro del país, saben muy bien el fundamental aporte de Telesur en informar desde una perspectiva nuestroamericana y en despertar y cultivar la conciencia antiimperialista en la región. Producto de la visión estratégica del Comandante Chávez, que concibió a esa empresa pública multinacional como un instrumento eficaz para librar la gran batalla de ideas en la que estamos empeñados, su gravitación internacional y su credibilidad no han dejado de crecer desde entonces. Su programación tiene un notable contenido informativo y educativo, y la capacidad de quienes allí trabajan ha permitido que millones de personas en todo el mundo puedan comprobar las mentiras propaladas por los medios del establishment. Mencionaremos sólo dos casos, de los tantos que podrían escogerse: el informe sobre el golpe de estado en contra de Zelaya, minuciosamente omitido por la televisión del sistema y cuando ya no podían ocultarlo lo tergiversaban; y el desenmascaramiento de la noticia que decía que la aviación de Gadaffi estaba bombardeando posiciones de indefensos civiles en la ciudad de Bengasi, cabecera de playa de la OTAN en su proyecto, desgraciadamente culminado exitosamente, de matar a Gadaffi y destruir Libia. Mientras toda la prensa internacional mentía alevosamente Telesur fue el único medio que durante cuatro días dijo la verdad que luego todos debieron reconocer. Que no hubo bombardeos y que los supuestos civiles indefensos eran en realidad una sanguinaria pandilla de mercenarios lanzados al saqueo y el asesinato por Estados Unidos y sus compinches europeos. Por eso los fascistas tenían a esa empresa como objetivo a destruir. Y esto es un timbre de honor del cual los colegas y amigos de Telesur pueden enorgullecerse. Habría sido motivo de preocupación que hubieran desestimado a Telesur en sus planes golpistas. Pueden decir, con orgullo, el Quijote: "ladran Sancho, señal que estamos cabalgando".
[2] Obama pronunció esa desgraciada (pero sincera) frase en un reportaje concedido a VOX. Ver http://actualidad.rt.com/actualidad/166016-obama-torcer-brazos-paises
[4] Sobre este tema es imprescindible consultar el estudio de Marcos Roitman Rosenmann,Tiempos de Oscuridad. Historia de los golpes de estado en América Latina (Madrid: Akal, 2013)
[5] Desarrollamos esta tesis en nuestro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo(ediciones varias en Argentina, Estado Español, Cuba, México, Venezuela y próximamente en Bolivia, Brasil y Ecuador).

Atilio Borón AVN 18/02/2015 14:16

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