Tuesday, February 3, 2015

The CIA-Leamsy Salazar conspiracy according to Aporrea

PSUV deputy Pedro Carreño was one of the first to claim that Leasmy Salazar had been paid by the CIA to defect to the United States.

Several articles in the pro-government portal Aporrea go a step further and argue that Salazar had been infiltrated years ago by the CIA inside the inner security ring of president Chávez. Some even claim that he may have had a hand in the death of the president.

Juan Martorano is one of the most interesting and consistent authors in Aporrea. An unapologetic conspiracy theorist he has written many articles (19 according to his own count) trying to prove that Chávez did no die of cancer, but was assassinated by his enemies. His theory can be basically reduced to the belief that Chávez was killed by “inoculating” him with cancer through chemical, bacteriological, or radiological weapons.

However, in his latest piece Martorano complains that he has always been aware that the weak point of his research rests in the fact that all his hypothesis need an inside person to actually carry out the assassination. Now he has connected the dots and proposes that Leamsy Salazar is that missing link. The main evidence for this is, according to Martorano, the fact that a twitter account @leamsysalazar, opened in October 2013, only has a handful of followers, including Nelson Bocaranda, Leopoldo López, Maria Corina Machado, and Rocío San Miguel.

Excerpts from Martorano’s article:

Pero no hay crimen sin victimarios, y dentro de mi investigación sobre las causas como pudo haber fallecido Hugo Chávez, y que me han permitido sostener junto a otros la posibilidad del magnicidio biológico del Comandante, no nos permitía avanzar mucho, puesto que no teníamos ni siquiera alguien a quien por lo menos investigar o sospechar. Pienso que, para la comisión de este hecho abominable, tenía necesariamente que infiltrarse alguien en el entorno más cercano de Chávez
Hoy podemos señalar, sin que nos quede nada por dentro, luego de la desacertada afirmación de la DEA sobre el caso de este ex escolta del Presidente Chávez quien tenía más de cinco años trabajando para ellos; no queda la menor duda de quienes son los responsables de este asesinato biológico al líder de la Revolución Bolivariana, quedando al descubierto, al intentar tapar la infame campaña de descalificación moral contra Diosdado Cabello, a una persona que luego de tanto tiempo de hacer espionaje solamente pudieron atribuirle un par de chismes sin coherencia ni fundamento.
Leamsy Salazar se dice, fue jefe del primer anillo de seguridad de nuestro Comandante Hugo Chávez, y al igual que Diosdado Cabello, no nos cabe la menor duda de que él estuvo infiltrado al lado del comandante durante muchos años, y si no tiene responsabilidad directa en su muerte, algo debe saber sobre las verdaderas causas de la misma, y no ha dicho nada hasta ahora. Ahora, no sabemos si algo dirá, puesto que estaría siendo protegido por los presuntos autores intelectuales de ese horrendo crimen.

Another Aporrea columnist, Oscar Jiménez, also believes that Salazar “was the hand that poured the poison” that killed Chávez. He finishes his article asking for a reform of the Constitution to allow for the death penalty to punish crimes as the one supposedly committed by Salazar:

Para asesinar a una figura pública importante sin causar revuelo necesario es infiltrar elementos en su entorno intimo; hace falta comprar y corromper al que tiene acceso al vaso de agua, a la aspirina, a la cama, a la ropa, a todo; para asesinar a alguien de manera solapada hace falta un cómplice muy cercano al objetivo.
Hace falta la mano cercana que pueda verter el veneno, que pueda dar la pastilla necesaria, que pueda colocar en la cama el elemento necesario para ocasionar la muerte.
El comandante Chávez dejó abierta la posibilidad de que a él le hubiesen inoculado algo que le causo esa terrible enfermedad que lo llevó a la tumba y que misteriosamente alcanzó a algunos presidentes que estuvieron a su alrededor en aquella fatídica cumbre de Trinidad y Tobago.
“Esto es muy, muy, muy extraño, que nos haya dado cáncer al presidente (de Paragay), Fernando Lugo, a Dilma (Rousseff, presidenta de Brasil) cuando era candidata, después vengo yo y pum entrando en año electoral, a los pocos días Lula, y ahora Cristina” "¿Sería extraño que hubieran desarrollado una tecnología para inducir el cáncer y nadie lo sepa hasta ahora y se descubra esto dentro de 50 años o no sé cuántos?"
¿Nos tendremos que preguntar dónde estaba Leamsy Salazar en aquella época? ¿Qué tan cerca estaba, el ahora reconocido empleado de la CIA, del comandante supremo?
La fiscalía de la República Bolivariana de Venezuela debe actuar hasta donde tenga capacidad y más allá para que ese traidor a la patria venga a dar declaraciones, que nos acercaran a lo que le sucedió al gigante de América, al libertador del siglo 21, al comandante Hugo Chávez.
Venezuela no contempla la pena de muerte para delito alguno, pero si este, mal nacido colaboró en el evento que acabó con la vida del comandante Chávez, necesaria será una reforma de las leyes. 
O quizás lo mas apropiado sea lo que sugiere el poeta en mi venganza personal y lo hagamos ir de rodillas ante al altar de la patria per secula seculorum, mientras ve como sus hijos disfrutan de la Venezuela Bonita que el quiso ayudar a destruir.

In his piece for Aporrea, Pedro Marillán Sánchez, calls for a “Giant Movement of the People” in response to the mounting evidence against Salazar and his allies (Imperialism and its lackeys). He thinks the time has come to “darles en la madre” to the enemies of the people:

Dicen que la verdad tarda, pero un día llega y de acuerdo a los últimos acontecimientos que estamos observando desde adentro y fuera de Venezuela, pareciera que nos acercamos a los actores materiales del Asesinato a Nuestro Comandante Eterno, diseñado por el imperialismo yankee, las piezas de este hecho abominable en contra del Líder Universal por la Justicia y el Socialismo, comienza a hilvanarse, los twiters desde hace algún tiempo hasta los recientes de Leamsy Salazar, lo vinculan seriamente.
Creo sin lugar a dudas que ha llegado LA HORA SEÑALADA para actuar y responder con un movimiento Gigante de Pueblo, al imperialismo y sus lacayos, es la oportunidad de Oro, para salirle al paso a quienes pretenden desestabilizarnos, Presidente MADURO, es la hora del GOLPE DE TIMÓN, Salvar a la Revolución es nuestro deber, pero Usted Presidente tiene el mando, el Pueblo solo espera la orden, YA BASTA YA de Guabineos, a la sedición golpista, con todos sus apellidos debemos darle en la Madre, no hay más tiempo que perder, Mañana es Tarde.

In her Aporrea piece (originally published by RT), Eva Golinger, author of “The Chavez Code”, does not go so far as to claim that Salazar was the agent behind Chávez supposed magnicidio, but she does suggest that he was an infiltrated agent. Her evidence is mostly historical associations with what she says is a “painful and shocking tradition” of infiltrating agents by, in this case, the FBI. She also thinks that it is not by chance that the Salazar case has been exposed to coincide with an international “media campaign” against the government:

‘The New York Times’ tiene una historia vergonzosa cuando se trata de Venezuela. El Consejo Editorial aplaudió felizmente el violento golpe de Estado en abril de 2002 que derrocó al presidente Chávez y resultó en la muerte de más de 100 personas. Cuando Chávez regresó al poder dos días después, gracias a sus millones de seguidores y las Fuerzas Armadas leales, el ‘Times’ no se retractó por su error anterior, sino que con arrogancia imploró a Chávez a "gobernar responsablemente", alegando que él era el responsable por el golpe. Pero el hecho de que el ‘Times’ ha comenzado una persistente campaña directa contra el actual Gobierno de Venezuela, con artículos distorsionados y claramente agresivos -editoriales, blogs, opinión y noticias- indica que Washington ha colocado a Venezuela en la vía rápida del "cambio de régimen".
El momento de la llegada de Leamsy Salazar en Washington como un presunto colaborador de la DEA, y su exposición pública, no es casual. Este mes de febrero se cumple un año desde que las protestas antigubernamentales violentamente trataron de forzar la renuncia del presidente Maduro, y grupos de la oposición están actualmente tratando de ganar impulso para volver a encender las manifestaciones. Los líderes de las protestas, Leopoldo López y María Corina Machado, han sido elogiados por el ‘The New York Times’ como "luchadores por la libertad", "verdaderos demócratas", y el ‘Times’ se refirió recientemente a Machado como "una inspiración". Incluso el presidente Obama pidió la liberación de López (fue detenido y está siendo juzgado por su papel en los levantamientos violentos) durante un discurso el pasado septiembre en un evento en las Naciones Unidas. Estas voces influyentes deliberadamente omiten la participación de López y Machado en actos violentos, antidemocráticos e incluso criminales. Ambos participaron en el golpe de 2002 contra Chávez. Ambos han recibido ilegalmente fondos extranjeros para actividades políticas para derrocar a su Gobierno, y ambos lideraron las protestas mortales contra Maduro el año pasado, pidiendo públicamente su derrocamiento por vías ilegales.
La utilización de una figura como Salazar, que era conocido como alguien cercano a Chávez y uno de sus leales guardias, como una fuerza para desacreditar y atacar al Gobierno y sus líderes es una táctica de inteligencia de escuela vieja, y muy eficaz. Infiltrar, reclutar, y neutralizar al adversario desde dentro o a través de uno de los suyos -una dolorosa, chocante traición, que crea desconfianza y miedo entre las filas-. Aunque no ha surgido evidencia para respaldar las acusaciones escandalosas de Salazar contra Diosdado Cabello, el titular en los medios sirve para hacer una historia sensacional y crea otra mancha contra Venezuela en la opinión pública. También causa un gran revuelo entre los militares venezolanos y puede dar lugar a nuevas traiciones de oficiales que podrían apoyar un golpe de Estado contra el Gobierno. Las acusaciones infundadas de Salazar también apuntan a neutralizar una de las más poderosas figuras políticas del chavismo, y tratan de crear divisiones internas, intriga y desconfianza.
Las tácticas más eficaces que el FBI usó contra el Partido de las Panteras Negras y otros movimientos radicales que luchaban por cambios profundos en Estados Unidos, fueron la infiltración, la coerción y la guerra psicológica. Infiltrar agentes en esas organizaciones, o captarlas desde adentro, que luego fueron capaces de obtener acceso y confianza a los más altos niveles, ayudó a destruir esos movimientos desde adentro, desglosándolos psicológicamente y neutralizándolos políticamente. Estas tácticas y estrategias encubiertas fueron exhaustivamente documentadas y evidenciadas en documentos del Gobierno estadounidense obtenidos a través de la Ley de Acceso a la Información (FOIA) y publicados en el excelente libro de Ward Churchill y Jim Vander Wall ‘Agentes de Represión: las guerras secretas del FBI contra las Panteras Negras y el Movimiento indio Americano’ (South End Press, 1990).

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